miércoles, 20 de enero de 2016

Estamos equivocados


Nos pintan a la justicia como ciega, con una venda en los ojos que le impide ver y con ello tratan de convencernos de su imparcialidad, pero solo hay que fijarse en todas esas corruptelas, corruptores y corrompidos que pululan por este mundo para comprender que esa venda, en realidad sirve para no ver y con ello permitir que el 99% de la población mundial acumule menos riqueza que el restante 1%.
A tenor de lo que día a día vemos en la prensa y los noticiarios, cuesta creer que nadie pueda hacerse rico de forma honrada, algo que por otro lado es bien sabido desde hace muuuucho tiempo por quienes vivimos en el lado pobre de la vida y parece que hay pocas posibilidades de que esto pueda cambiar en un corto plazo de tiempo.
Estaría bien que la susodicha dama se quitara la venda de una vez por todas y así poder ver lo que de verdad ocurre en este perro mundo.
Rodarían muchas cabezas (metafóricamente claro, que para lo real ya tenemos el Daes y los cárteles) 

Contaminación




sábado, 12 de diciembre de 2015

La fuerza está en las raices



Nuevo trabajo del Niño de las Pinturas.
Cerca de casa.
Varias veces hemos comprado productos de la huerta que este hombre cultiva y vende en la acera a pie de huerta, por ello puedo dar fe del gran parecido logrado por el artista

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Jamón de huerta



Como dice el amigo Hueto, el aperitivo tampoco estuvo mal.
Unos pimientos asados con su picantito natural, su aceite virgen extra de cosecha propia, su sal y sus ajos (abundantes)
No hay manjar que le haga sombra jeje
Y un buen tinto de Navarra para acompañar.
¿Se puede terminar mejor una salida fotográfica de otoño?

martes, 24 de noviembre de 2015

Patatas a la riojana



Es lo que teníamos en la cabeza mientras volvíamos de un hermoso paseo fotográfico por las sierras alavesas.
Estaban "pa chuparse los dedos oiga"

sábado, 12 de septiembre de 2015

La realidad controvertida


Visto en Tarragona hace dos o tres años.
Creo que sigue vigente y que es necesario en todo orden de la vida.
A muchos les cuesta entenderlo y se aferran a sus verdades incluso cuando no se las creen.
Los afectos se visten de irracionalidad y la grandeza se disfraza de cordero para ocultar el lobo que lleva dentro.
Es tiempo de mirar desde otro punto de vista y construir algo diferente y superior a lo que tenemos, porque hay demasiadas frustraciones enquistadas.

lunes, 7 de septiembre de 2015

¿La buena caza?





Recuerdo una anécdota de la infancia relacionada con la caza que me marcó; Iba con mi padre y un hermano que constantemente lo importunaba para que le dejara la escopeta de perdigones (como esas de las barracas de feria) para tirarle a los gorriones que poblaban los árboles del “manicomio” de Pamplona, en aquellos años, en las afueras de la ciudad.

Tanto insistió que finalmente, nuestro padre cedió y le dejo la escopetilla para que lo intentara. Tras varios intentos infructuosos, se la quité de las manos y le dije: ¡Ahora me toca a mí! Dicho y hecho, un perdigón, un tiro y un gorrión que cae a plomo.

Corrí entusiasmado a recoger el trofeo y cuando tuve entre las manos aquella pequeñez todavía caliente y desmadejada, me entró tal congoja, que le entregué la escopeta a mi padre y no volví a coger un arma hasta que me toco hacer “la mili”

Es una historia recurrente que viene a mi cabeza cada vez que por una u otra causa, el asunto de la caza me roza aunque sea por accidente.

El otro día, recorriendo un parque natural, me encontré, inmerso en él, unas cuantas hectáreas de terreno cercadas como coto deportivo de caza. Término este, el de deportivo, que no concibo asociado a esa actividad. Porque, vamos a ver, la pesca deportiva o sin muerte puede no ser entendida por los animalistas más ortodoxos, pero cuando menos, y aunque sea con alguna herida, el pez sigue viviendo, pero ¿quién devuelve la vida a las piezas cobradas a escopetazo limpio?

En fin, que dentro del coto hay incluso un helipuerto, lo que nos da una idea de quienes son sus usuarios. Y pastando entre los roquedos y arboledas, algunas cabras. Cabras que han de estar acostumbradas a las personas, porque cuando me vieron apenas si se inquietaron, alejándose tranquilamente cuando la distancia fue solo de diez o doce metros, veinte a lo sumo.

Me imagino a los señoritos, empresarios, políticos y otras gentes de postín bajándose del helicóptero perfectamente pertrechados con sus trajes de camuflaje, sus rifles y su machete al cinto para recorrer el corral, porque en definitiva es un corral, en busca de las pobres cabras que no tienen escapatoria y siento que una mezcla de ira, desprecio e incomprensión me desborda.

Consciente no obstante de lo complicado de erradicar estas prácticas, trato de encontrarle algo positivo a tan aberrante y estúpida diversión y me digo:



Si disponer de un coto privado (corral) dentro de un parque natural donde darle gusto al gatillo para satisfacer sus más bajos instintos y alimentar su enorme ego por aquello de la exclusividad, evita que anden furtibeando y matando allí donde la fauna y su entorno ha de estar protegida; pues vale, que así sea, pero desde aquí os maldigo, aunque solo sirva para mi propio desahogo.

Explorando nuevas rutas y destinos



Parque natural de Sierra Mágina.
Magnifico entorno

jueves, 3 de septiembre de 2015

Y sigue sin llover

Río San Juan, Sierra Nevada


Como sigamos así, hasta este río que bebe de las nieves del Veleta se terminara secando